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Crítica de cine: DIGGER

EDUARDO CASANOVA
Crítica de cine: DIGGER.
Crítica de cine: DIGGER.

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Alejandro González Iñárritu (Amores perros, Babel, El renacido) se aparta enteramente de sus trabajos anteriores y firma una comedia estrafalaria que no tiene reparos en apostar por lo grotesco, lo cual la hace poco accesible. Con todo, depara giros ingeniosos y unos elaborados diálogos satíricos. También se beneficia de un reparto que el avezado cineasta exprime al máximo. En los aspectos formales se aprecian ciertas similitudes con las peculiares obras de Wes Anderson (Asteroid City, La trama fenicia)

El magnate del petróleo Digger Rockwell ignora una advertencia de seguridad crítica. Según los técnicos, uno de los oleoductos que posee en Groenlandia podría desencadenar un cataclismo sin precedentes. Cuando las peores previsiones se cumplen, deberá responder ante los damnificados y comparecer en el Parlamento Europeo. Cuenta con el apoyo del presidente de Estados Unidos, pero tendrá que explotar sus dotes dialécticas si quiere salir airoso.

Los primeros minutos avanzan las señas de identidad del filme. El protagonista se presenta como un tipo egocéntrico, avasallador y prepotente que se expresa de una manera abiertamente histriónica. Esa introducción resulta determinante para el espectador. Si acepta sus extravagancias, se enganchará a la película; en caso contrario, la soportará mal, porque las excentricidades crecen con cada secuencia.

Dentro de esos histéricos parámetros se esconden escenas demoledoras con certeras e inteligentes reflexiones. Además, el guion sorprende con situaciones absolutamente inesperadas que vertebran el relato y lo llevan a otra dimensión. Son unos paréntesis que adquieren sentido y consistencia en los compases finales.

Remata la osada propuesta con una resolución inesperada, prácticamente a modo de broma, que desconcierta. Aun así, supone un colofón que no desentona con el resto.

No ofrece objeciones la impecable realización, que domina los planos cortos y de conjunto, ni tampoco el esmerado montaje. Por su parte, el diseño de producción atiende los elevados requerimientos que demanda la historia. Igualmente, hay que destacar la eficaz labor del departamento de maquillaje. Sin embargo, la banda sonora liga fragmentos atonales y estridentes intencionadamente incómodos que se suman a los gritos constantes de los actores.

Tom Cruise, totalmente cambiado, demuestra el oficio y la versatilidad que atesora. Se desmelena en un papel que exige el exceso y proyecta con fuerza su cinismo, revestido siempre de humor negro. Siendo este el registro principal, no es el único, y encarna con similar convicción las distintas caras del personaje.

Completan el elenco estelar unos intérpretes contrastados: un enorme John Goodman (Los Picapiedra), Riz Ahmed, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons (Civil War) y Sandra Hüller (Anatomía de una caída).

Sobre el autor

EDUARDO CASANOVA
Eduardo Casanova

Crítico de cine y miembro de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España

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